I N T R O D U C C I Ó N:
Los nuevos tiempos, sin ninguna duda, exigen nuevos planteamientos y
el desarrollo académico de una clase, en el sentido clásico del
término., atraviesa hoy en día en esta llamada sociedad del
bienestar,es decir, hedonista, además de consumista y deshumanizada en la que no solo se han perdido valores sino también la autoridad en un sentido muy amplio. La clase académica como tal está sufriendo su mayor crisis de
supervivencia. Las nuevas tecnologías otorgan un protagonismo a la
imagen y anulan los procesos cognitivos, sociedad impaciente y
competitiva que desea productos así como la consecución de los
mismos de forma inmediata. “La escuela - dice Daniel Pennac – no
tiene nada que vender. Imparte saber, algo que es necesario pero que
raramente se desea”. El esfuerzo y la curiosidad por aprender, el
interés por la lectura, la capacidad de concentración y hasta la
propia imaginación son valores y destrezas en vías de extinción:
nuestros alumnos se aferran a la pasividad, comodidad e inmediatez de
la tecla que ofrece el menú a la carta. Una concatenación
infinita de imágenes, juegos interactivos, sobreabundancia de
información en la Red que conlleva la banalización del conocimiento
se han adueñado de sus vidas.
Las Mil y una noches de antaño han dado paso a esas otras
miles de horas que coleccionan ante las pantallas, en lugar de
coleccionar libros o tesoros. Impera el mundo de la imagen. Impera el mundo del consumo y, como decía Daniel Pennac en aquella novela Chagrin d'école ("Mal de escuela"): “La escuela no tiene nada que vender. Imparte saber, algo que es necesario pero que raramente se desea”.
La cultura ha dejado de ser un valor. Estos adolescentes son consumidores y adictos,
en su gran mayoría a las pantallas.: televisión, ordenador (Internet), tablet, móvil, videojuegos.... . Irrumpen en el mercado las nuevas tecnologías en el día a día
a la velocidad de la luz con nuevos modelos e innovaciones. Forman parte de nuestro sistema y de nuestra cultura actuales pero todos sabemos que lo importante es seleccionar y dosificar.
El mundo de muchos de estos chicos y chicas es virtual y desafectivo y se
relacionan en él artificial y artificiosamente desde la ficción, la manipulación, la deformación ....Y así llegan hasta el insulto, la amenaza o el acoso... Las redes sociales nos ofrecen una herramienta hoy en día imprescindible , extraordinariamente útil y fructífera para la comunicación y la formación, siempre y cuando, claro está, se haga un uso adecuado y conveniente de las mismas.
A los profesores de Lengua nos preocupa especialmente cómo se banaliza, trivializa el lenguaje. Más allá de la deformación, mutilación o destrucción, el imperio del “texto” banal, trivial y
apresurado aniquila la expresión escrita y la comprensión lectora. Y esta llamada "generación de las cinco pantallas", se ha acomodado a la pasividad de la tecla que se lo da todo hecho. No cabe la concentración, no cabe el esfuerzo. Además, a través de sus
progenitores, de su entorno y de los medios de comunicación les
llega el eco de una sociedad violenta que, sumergida en una profunda
crisis, no les ofrece perspectivas de futuro. No podemos pasar por
alto otras adicciones que siembran una gran preocupación en
el profesorado, generan conflictos en muchos centros cuando hablamos
de jóvenes que tienen problemas con la delincuencia o la droga o el
alcohol.
Y ahí está ese recurrente fracaso escolar que acecha...
Este panorama devastador nos exige desarrollar nuevas estrategias que despierten la motivación del alumnado porque deseamos seguir enseñando. Hoy, los profesores tenemos que darnos cuenta de que la clase académica , como tal, ha llegado a su fin .Comprobamos a diario en las aulas que la educación centrada en la instrucción, en enseñar conceptos agrupados por asignatura, está desbordada y produce rechazo o, al menos, una indiferencia radical en el alumnado. Tenemos que ofrecer a nuestros alumnos herramientas para potenciar su participación en el proceso de aprendizaje y los estudios demuestran, además, que de todo lo que leemos o, incluso vemos, solo nos queda una mínima parte . En cambio, aquello "que hacemos" , aquello que "se vive", "se siente" se asimila realmente.
Existe un proverbio chino que dice :
Por otra parte, fomentar la creatividad es humanizar una clase y, estimulando todo ese potencial de imaginación que nuestros alumnos tienen, fomentamos la curiosidad y el deseo. Y EL DESEO ES EL MOTOR DE CAMBIO.
Existe un proverbio chino que dice :
Si lo escucho, lo olvido;
Si lo veo, me acuerdo;
Si lo hago, lo aprendo.
Dinamizando una clase, se crea un potencial humano entre profesor y alumnos; un vínculo afectivo cómplice que favorece las relaciones en el aula; un equipo humano donde cada cual aporta sus destrezas . Y ese clima de trabajo genera armonía y bienestar. En los Talleres Creativos se rompe la jerarquía profesor-autoridad: el profesor es un coordinador que encauza las energías y todas las aportaciones individuales son válidas . De esta forma, cada cual aporta un eslabón en ese camino de aprendizaje.
"Renovarse o morir", decían los clásicos y así, finalmente, nos encontramos con aquella diatriba suya : " enseñar deleitando" o "deleitar enseñando". Desde los talleres creativos y con un planteamiento que, a priori, es lúdico , descubren los conceptos a partir de una lluvia de ideas y un trabajo en equipo bien orientados por el profesor.
En este sentido, están surgiendo, a partir de estas inquietudes, programas educativos nuevos que van teniendo resonancia mundial. Profesores con afán innovador que imparten clases cuyo programa se fundamenta en el constructivismo de Piaget y Kohlberg, un proyecto centrado en enseñar a pensar así como la adquisición de valores para combatir lo que algunos expertos como Goleman denominan "el alfabetismo emocional". Una metodología que potencia el desarrollo de la inteligencia interpersonal, la cual, atendiendo a las propuestas de Gardner tiene como trasfondo la utilización de los recursos dramáticos aplicados a la educación
Siguiendo la máxima de Einsten : " Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo" , estoy convencida de que, dado nuestro talante vocacional, todo profesor ya sea intuitivamente , ya sea desde sus propias destrezas y desde su propia experiencia ha ido desarrollando su personal "chistera" y se ha ido amoldando a los nuevos tiempos con sus propios recursos.
Así fue , en mi caso concreto, desde los Talleres de Escritura que instituí hace muchos años en mis aulas pero el Curso de Postgrado de Teatro aplicado a la Educación (Universidad de Valencia; Curso 2012-13) me proporcionó una nueva caja de herramientas.
Describo , pues, aquí , como un ejemplo de mis Talleres de Expresión , cómo elaboro mi propio TALLER DE POESÍA en el IES ALCALANS (Montserrat) donde ejerzo, a partir de técnicas dramáticas y en un grupo de 2º de ESO. Y os propongo que lo llevéis a cabo en vuestras aulas , y, seguramente, descubriréis alguna nueva variante.
Uno de los fundamentos del Taller de teatro es N + 1 :
siempre hay una forma distinta de hacer las cosas. Decía el
físico ruso galardonado con Premio Nobel de la Paz en 1975, Andrei
Sajarov : “ Quien no haya visto nunca una naranja no pedirá
nunca una naranja .”. Nuestra tarea como educadores es dar a
conocer la naranja y despertar el deseo. El punto de partida, de
forma intuitiva, como explicaba antes, lo hacen o hemos hecho siempre los profesores de Lengua es interpretar ante los alumnos una lectura
dramatizada de una selección de poemas adecuados para sus edades y sensibilidades : la expresión corporal, la mirada, la gesticulación, el apasionamiento, la emoción.....Te conviertes en actor o actriz que se mueve y actúa en un escenario que es el aula e intentas seducir a tu público, impactarlo, conmoverlo. De esta forma, consigues arrancarles ese “¡Yo también quiero!”, ese punto de partida como potenciador del deseo.
En algunas ocasiones les recito de forma memorística y dramatizada algunos poemas . En otras ocasiones, me
desplazo por el aula como un mago o un duende misterioso y me
inclino sobre uno, ahora sobre otro, susurrando versos en sus
oídos, o bien prologándolos con efecto de eco en voz alta sin dejar por ello
de estimular el tacto afectivo efectuando suavemente alguna caricia
sobre la mejilla de alguna niña , o soplando suavemente sobre el cabello o soplando su cabello… Ellos sonríen, sorprendidos y felices; esta actuación no solo les fascina y conmueve pues, sin ninguna duda, tan presto como anoto en la pizarra los nombres de poetas que considero aptos y que pueden ser de su agrado ( Bécquer, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez, una selección de Romances....), ya los van escribiendo en sus cuadernos con entusiasmo : se trata de que los busquen en Internet y elijan alguno que les guste especialmente para traerlo a clase al día siguiente habiendo memorizado una o un par de estrofas del mismo. El cometido es bien sencillo pero siempre hay algún alumno o alumna que se emociona tanto que vuelve en la próxima clase con el poema entero memorizado. Incluso te confiesan que, para entrenarse, lo han recitado en casa ante su madre o padre la víspera. Ante las expectativas creadas, ellos creen que simplemente van a tener que recitar su estrofa, estrofas o poema ante el resto de compañeros pero el factor
sorpresa es siempre un incentivo más, máxime cuando se trabaja con
niños.
Existen numerosos estudios sobre el modelo de taller. Desde Walas se
identifican cuatro fases en el proceso creador: preparación,
incubación, iluminación y revisión que se corresponden
respectivamente sobre estas palabras clave : percibir, sentir,
hacer, reflexionar. La puesta en marcha o
preparación , como diría Walas, supuso retirar todas las
mesas hacia el fondo del aula y cogernos todos de la mano formando un
círculo; aquello adoptaba un modo lúdico, totalmente nuevo para
ellos de empezar la clase, así lo expresaban con ojos de extrañeza
y risitas de niños felices que se disponen a jugar ; el arte permite
convertir lo habitual en inhabitual y ello no solo sorprende sino que
atrae, sobre todo si la propia profesora forma parte del círculo con
la misma ilusión, como si de otra niña se tratase y coge a
otros dos alumnos de la mano para cerrar el círculo.
Cabe señalar que aquí se rompe el modelo de aprendizaje
jerárquico, es decir, vertical y se establece un nuevo sistema
horizontal en la medida en que el profesor /animador se sitúa al
mismo nivel que el resto del grupo y los alumnos quienes, a su vez,
construyen su propio aprendizaje aportando únicamente su bagaje
personal. Como señala igualmente Alain Berthoz : “Desde hace unos quince años se está
produciendo un cambio de paradigma frente a los modelos de
enseñanza rígidos que menosprecian las emociones y que han
utilizado sistemáticamente un lenguaje que ha dejado al margen lo
vivido”; para ello utilizó el término “connaissance
desincarnée” (fuera de la carne). De esta forma, la
neurociencias, hoy en día, apuestan por las prácticas dramáticas y así continúa :“ Ante la complejidad del mundo y del cuerpo, la
evolución nos ha dotado de mecanismos que nos permiten movernos y
compartir con los demás experiencias y emociones ".
En definitiva, el teatro es una relación entre personas en un
espacio y esa interacción, también según Berthoz, produce empatía
(“sentir dentro” – ponerse en lugar del otro-) y simpatía
(“sentir con” el otro). Mis alumnos estaban tomando
conciencia de un nuevo espacio, un nuevo aquí y ahora,
conectados todos con la complicidad de la emoción favorecida por esa
mirada, cuya capacidad motora ya he comentado anteriormente y , todo
ello, cohesionaba al grupo. Vencer la timidez, la vergüenza,
desinhibirse, es un primer paso para que estos chicos maduren y vayan
adquiriendo tablas en la vida; sentir la necesidad de los unos y de
los otros, tanto social como culturalmente, un principio educativo
fundamental.
Espontáneamente, siguiendo mis consignas y no sin cierto sonrojo,
hay que decir, lo cual es, por cierto bien comprensible pues se
rompe por completo el esquema de la “clase de Lengua” que han
recibido a lo largo de su trayectoria, van recitando los versos
memorizados. Pero el reto propuesto, además, es establecer
un diálogo entre las intervenciones , es decir, siguiendo una
unidad temática de tal forma que si un niño recita unos versos
relacionados con el amor, seguidamente otro puede seguidamente recitar los suyos
si el contenido está relacionado con ese mismo tema; y así,
sucesivamente, la técnica de la mezcla se origina como un
juego en el que se produce una polifonía de voces que
hablan ya sea del amor, ya sea de la amistad, de la vida, de la
primavera, o de la libertad. Y esas diferentes secuencias de
diálogo constituidas a base de impulsos perceptivos y sensoriales,
constituyen, en definitiva, la incubación (según Walas)
con su correspondiente proceso de sensopercepción y de
concentración, una búsqueda de soluciones múltiples
enriquecida por la diversidad de propuestas temáticas que se van configurando acordes con la elección y aportación
individual del alumnado. Convertimos lo espontáneo
en algo estructurado, siendo esta otra de las características
del arte.
Si bien la puesta en marcha se corresponde, como proceso de
expresión, con el percibir, y la incubación tiene su
correspondencia en el sentir, ahora llegábamos al hacer
propiamente dicho, lo que Walas denomina iluminación
o Barret designa como expresión-comunicación , es decir, mi
reto definitivo : que los alumnos descubran la poesía
construyendo ellos mismos un poema y asimilando de forma inductiva
sus fundamentos. Los distintos grupos configurados por unidades
temáticas se ponen manos a la obra : hay que crear
un poema propio , es decir, combinando los versos que cada uno
aporta pero resulta placentero hacerlo jugando con
las distintas combinaciones. : ahí se dan cuenta de la
eficacia del trabajo colectivo, que es mucho más enriquecedor
trabajar en grupo que de forma individual. Cada cual saca aquí a la
luz su propio mundo interior, su sensibilidad, sus destrezas, sus
propios conocimientos, en definitiva, su bagaje personal y es una
fase de exploración donde ellos van haciendo varios ensayos .
Ahí se dan cuenta de que se pueden combinar versos largos y cortos
, que hay que jugar con el léxico para respetar la rima pero
que esta puede ir variando a lo largo del poema; les va seduciendo la
musicalidad y aprecian, intuitivamente, el ritmo pues
al ir cambiando las palabras perciben los cambios de acento y cómo
les resulta más grato al oído; seleccionan, eligen unos vocablos
entre otros porque su sensibilidad está a flor de piel y están
disfrutando de lo que hacen; quieren que su poema sea bonito, les
conmueve y desean conmover ; aprovechas para decirles que esa
comparación es preciosa y les ofreces otra creando una
estructura parelelística con lo que no solo quedan extasiados
como si les acabases de revelar una clave o un misterio que ellos
van a intentar emular de inmediato, sino que sienten tu entusiasmo y
tu complicidad y esa tarea compartida y gozosa crea unión, crea
lazos entre alumno y profesor. Al indagar en su mundo interior y la
prolija imaginación del grupo afloran las imágenes y fomentas su
autoestima al decirles que son muy hábiles construyendo metáforas.
Se dan cuenta de que el texto ha de tener un sentido, una estructura
y, como si de una moraleja se tratara, quieren cerrarlo de una forma
redonda, definitiva para que su mensaje cale, llegue a los demás
con lo cual están valorando, sin saberlo de antemano, la importancia
del clímax en la obra poética.
A modo de profesor/alumno/animador/director, poco importa, lo cierto
es que gozas como cualquiera de esos niños, disfrutas al verles
aprender , conduces el proceso con entusiasmo, vives el instante con
intensidad, emotividad y se produce un intercambio de energías y
gran bienestar. Sentimentalismo, fantasía, ilusión….Los chavales
te sorprenden pues aunque los tópicos sobre su inmadurez,
insensibilidad, apatía o pereza circulan entre las corrientes de
opinión que se extienden en el mundo del profesorado y no
carentes, todo sea dicho de paso, de razón (finalmente, son víctimas
del sistema y la época que les ha tocado vivir) insisto en que
tienen mucha más imaginación y pálpito humano de lo que pueda
parecer y hasta podamos creer. Hasta los disruptivos, hiperactivos, o
incorrectos, si hablamos incluso de las conductas más inadecuadas, o
lo más callados o introvertidos, solitarios o incomunicativos,
tienen sensibilidades y destrezas , incluso una madurez a veces
insospechada, que emergen en los Talleres de expresión , los cuales
facilitan la cohesión del grupo, la superación de conflictos y
mejoran el rendimiento académico.
Finalmente, estas actividades creativas consiguen que el deseo de
la mayoría sea el mismo y tienen una gran fuerza de arrastre sobre
todo el alumnado: sentir, disfrutar en grupo, crear belleza los une.
El momento en sí, ese proceso en el que viven y
vives con ellos emociones y sentimientos es, sin ninguna duda,
de gran intensidad en el aula. Convertimos lo académico, lo
estereotipado , lo rígido en algo muy humano .Se sienten autónomos
y, frente al fracaso, prospera el optimismo. En ese clima de paz y
bienestar afloran los valores más positivos a la par que las
emociones y la belleza potencian la afectividad : hay una competencia
entre los distintos grupos porque todos quieren hacerlo bien y que su
trabajo sea valorado ya que saben que el reto final es mostrarlo y
leerlo a toda la clase lo cual, por cierto , se ha ido convirtiendo a
lo largo del proceso en un deseo ; pero es una competencia sana; aquí
no hay ni listos ni torpes, no hay rencillas ni desprecios. Cada uno
aporta su grano de arena; el juego permite combinar y explotar la
aportación de cada uno. Nadie se siente infravolarado o excluido..
En definitiva, te das cuenta de
que la afectividad es la clave y que así fue como los buenos
profesores, aquellos que muchos de nosotros aún tuvimos en épocas y sistemas austeros y estrictos,
aquellos que realmente dejaron más huella en nosotros y siguen
siendo un referente en nuestra vida y trabajo, fueron los que más
“carne” pusieron. Es preciso humanizar la enseñanza,
despertar los sentidos y los afectos implicando a los alumnos en
talleres creativos que incentivan la motivación de todos ellos,
incluso los más difíciles y conflictivos ; el aprendizaje, la
mejora de la conducta y del rendimiento escolar así como la
sociabilización son un hecho que he ido comprobando en estos últimos años.
Muchos de nosotros, siendo niños, también elaboramos otro cuaderno de poesía que aún guardamos en nuestra memoria con grato recuerdo: contenía, a doble página, tanto el
poema plasmado de forma manuscrita (que habíamos copiado del libro o de la pizarra) como la ilustración, un dibujo que habías realizado a la derecha con mucho mimo porque el poema, primero leído por el profesor o profesora, y luego copiado con selecto cuidado, te había emocionado. Los tiempos han cambiado, la fórmula es distinta pero puede producirles las mismas emociones , incluso mejores, porque el poema lo han "creado" ellos. Ahora sienten, tras el desarrollo de un taller de poesía, como han "vivido" el poema sienten un especial interés en ilustrarlo . Algunos prefieren hacer , junto al poema "creado" por el equipo y copiado por cada uno de ellos en su cuaderno de clase, un dibujo al estilo tradicional, con lápices de colores y rotuladores ; otros, manejan con soltura las nuevas tecnologías , se sumergen en las aguas de Internet y sacan a flote imágenes, combinan motivos, tipografías y colores a su antojo, fondos de pantalla.... Y luego te lo envían por correo electrónico o te lo traen en un "pen". Los medios no son los mismos que antaño pero las emociones que
viven sí lo son ; además, se muestran más felices y más
triunfantes, si cabe, porque es novedoso para ellos que uno se sienta
tan satisfecho de haber aprendido la poesía "construyéndola" cuando hasta ahora les parecía algo tan
críptico y tan ajeno a ellos. Este es, como ejemplo, uno de los magníficos resultados.
La práctica me ha demostrado otra de las conclusiones ofrecidas por
Alain Berthoz . Muy acertadamente añade que “percibir no es
recibir” pues el cerebro proyecta sobre el mundo sus
interpretaciones y sus hipótesis, lo que, aplicado a la enseñanza
tiene como consecuencia última que se “se percibe mejor lo que se
sabe hacer”. Cada equipo elige a un representante o portavoz para leer el poema elaborado entre todos. Al leer su poema en clase, el poema hecho por ellos,
es evidente que empiezan a comprender por primera vez el lenguaje
de la poesía dado que utilizan cierta capacidad expresiva y
comunicativa inusitada hasta ahora. Cierta seguridad se apodera de ellos y les otorga otra capacidad, la de desinhibirse, de manera que modulan la voz intentando producir efectos
con el fin de trasladar a los demás compañeros de clase,
convertidos ahora en espectadores, las sensaciones y emociones
que ellos han vivido y creado. Había ahí ya una
incipiente interpretación . Pero tal era el grado de
autosatisfacción que, tras la intervención del portavoz elegido
para la lectura pública en representación del grupo, algunos de
ellos desean volverlo a leer individualmente en ese afán por
ofrecer su pequeña y personal actuación. Es evidente que, en este momento, estamos fomentando la escucha activa pues todos tienen interés en escuchar los poemas escritos por los demás grupos.
La última actividad que les propongo para experimentar resultados y
evaluarlos, es abrir, finalmente, su manual de Lengua y
“enfrentarnos” al tema correspondiente. Me doy perfecta cuenta, entonces, de
que los conceptos fundamentales sido asimilados y que la métrica de un
poema, para un nivel de 2º ESO, está ya a su alcance; entienden la estructura, la unidad temática y se han ido familiarizando con los recursos estilísticos : la metáfora, la comparación, las estructuras paralelísticas, la antítesis,la anáfora...
A través de los distintos apartados les hago reflexionar
sobre lo que hemos hecho, parte del taller denominada
revisión según Walas o retroacción por
Barret. Cada portavoz toma respectivamente la palabra y explicaba
al resto cómo han ido surgiendo las ideas a base de ir haciendo
distintas combinaciones con los versos de cada uno, cómo han “inventado” algún o algunos versos para enlazar unas partes con
otras; cuentan anécdotas que han salido al paso pues unos y
otros relacionaban los versos con distintas emociones o situaciones
personales y tan pronto se ríen porque el “gracioso” de turno
había contado algún disparate (todos solicitamos entonces el relato de la
anécdota en cuestión para reírnos también) como confiesan que
alguna lagrimita se le había escapado a alguna niña “enamorada”
(“¡Ay! Esos primeros amoríos desgarrados de la adolescencia…”-
me decía para mí misma no sin cierta trasnochada melancolía -). No
falta , muchas veces, el detalle de las dificultades, como esa sinalefa que
(“¡Maldita sea!”) mengua el cómputo de los versos cuando
pretendes que tengan la misma medida o encontrar la palabra adecuada
(“¡Pasapalabra!”) para que no te falle la rima…
Finalmente, se convierte en una tertulia amena y enriquecedora en la que todo el
mundo parece ttener algo que decir y sobre todo manifestar lo
mucho que han disfrutado de esta clase que ellos mismos te califican de " distinta”.
Bibliografía:
* Motos, T.; Navarro, A., Palanca ,X Tejedo,F.
(1998-2000) Taller de Dramatització-Teatre. Alzira.Bromera;
Taller de Teatro .Barcelona. Octaedro (2001).
* Laferrière, Georges; Motos Teruel, Tomás ; Palabras para la acción . Ñaque (2003)
Todas estas cuestiones son tratadas en los encuentros bianuales internacionales que reúnen a especialistas, artistas, educadores y científicos que suscriben un nuevo modelo educativo que incorpore las artes , entre ellas el teatro y la danza. En concreto, asistí a IDEA PARIS 2013(www.idea-paris-2013.org) .Alain Berthoz,, uno de los muchos ponentes de dicho congreso que apuestna por el diálogo
entre las neurociencias y las prácticas artísticas. Es profesor honorario de la Cátedra de Psicología de la percepción en el Collège de France

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