Inmersa en un caudal de resonancias poéticas, embargada por la emoción que las estrofas de mis poetas favoritos me devuelven una y otra vez , di rienda suelta a la escritura derramando versos:
LOS
POETAS MUERTOS
Y al volver la vista atrás...vuelvo a verte,
vuelvo a sentirte. Mediaba el mes de Julio.
Era un hermoso día. Tú y yo, infancias
compartidas, caminábamos juntos descubriendo el primer amor. Los
últimos rayos de la tarde irisaban nuestros tiernos rostros casi
adolescentes a través de las hojas de los chopos. Huíamos
furtivamente del estruendo y el bullicio de las fiestas populares en
busca de la caricia de la brisa. Por una
mirada, un mundo: paseando con las manos
entrelazadas creíamos poseer la felicidad eterna y que la vida se
postraba a nuestros pies. Mientras yo proyectaba mis sentimientos
leyendo a Bécquer tú me descubriste a Antonio Machado: ¡Señor
, ya me arrancaste lo que yo más quería! El
campo nos ofrendaba sus aromas pero algunas flores se cerraban a
nuestro paso…Y una sábana blanca silenció los versos…Durante
años no he podido releer las estrofas: contigo murió el poeta pero
siempre he llevado dentro vuestra poesía.
Quizá
inspirado por Ausiàs March , Yo sóc el
millor amant, quisiste convertirte, a lo
largo de nuestro primer curso de Filología, en el mejor poeta o, al
menos, en el más auténtico: si bien tu sufrimiento era bien
distinto al que expresaba el poeta clásico -debatiéndose
entre la carne y el espíritu-, tampoco te saciaban los versos
contemporáneos de Luis Cernuda llenos de realidad
y de deseo: Te
quiero./Te lo he dicho con el viento…/…con el sol/…con las
nubes/…/Pero así no me basta…Todavía
releo en mis apuntes aquellos versos libres que improvisabas incluso
mientras traducíamos a César. El
final de los estudios nos condujo, sin embargo, hacia distintas
sendas y algún tiempo después nos encontramos. Fue puro azar. Ibas
acompañado de tu mujer y ella había sido una de mis mejores amigas
en la Facultad. Por delicadeza hacia ambas, encauzaste una
conversación trivial pues ella no habló y su mirada zigzagueaba de
uno a otro. Aún así pude ver en el resplandor cómplice de nuestras pupilas la luz de aquellos días, un
destello que duró sólo un instante pero donde se concentraron todas
las esencias, donde renació todo un universo. Qué paradoja del
destino, qué increíblemente doloroso resulta ahora completar el
poema de Cernuda : Más allá de la
vida,/Quiero decírtelo con la muerte...La
destinataria de esa poesía es ahora ella, tu desconsolada esposa : Cómo
llenarte soledad,/Sino contigo misma…
Las
tardes de los viernes durante todo aquel año en que preparé las
oposiciones fueron deliciosas: entrabas en clase declamando en voz
alta un poema que habías seleccionado cuidadosamente a lo largo de
la semana ( Si el hombre pudiera decir…;
Desventurado corazón perplejo, aprende el pálpito que vuelve con lo
eterno…; La ebriedad viene del cielo, es un don…)
y yo, en lo más profundo de mí misma, intuía que era para mí.
Entablábamos a dúo, profesor y alumna en perfecta unión
espiritual, el análisis poético, arrebatados por el éxtasis de una
mística revelada y compartida ante la desconcertada mirada del resto
de alumnos, los cuales, entre el disfrute del espectáculo y
alguna tímida participación, debieron de intuir la evidente
atracción sentimental. Las escapadas clandestinas nos ayudaron a
descubrir la quintaesencia del amor. Al finalizar el curso me
regalaste la última obra de Jorge Guillén , Final.
Los
amores pasan, el amor queda. Todo pasa y todo
queda. Porque lo nuestro es pasar....Las personas mueren, los amores mueren y los poetas
también. La poesía, expresión creativa y afinada de nuestras esencias humanas más personales e íntimas, es esa estela de emociones
sentidas y compartidas que prolonga en el tiempo la vida y los sentimientos de todos, y que, finalmente, nos une para siempre, como un halo de eternidad vivida al unísono... Así , escuchemos el clamor lejano que nos llega de José Hierro y que nos acompaña, día tras día, en nuestro devenir...
Aunque
el tiempo me borre de vosotros
mi
juventud dará la muerte al tiempo.
Y
entonces, sin hablarme, sin hablarnos,
qué
claramente nos comprenderemos,
y qué
hermoso vivir entre vosotros
soñando
vuestros sueños…
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