MIS RECOMENDACIONES

martes, 21 de mayo de 2024

    

                                Inma Marcos Martínez lleva la poesía en su ADN pues siempre ha sentido la necesidad de expresar su mundo interior a través de los versos. Licenciada en Filología , ella se confiesa heredera de la sensibilidad paterna, quien le infundió el amor por la lectura ; de su madre, aficionada a la pintura,  aprendió la vertiente creativa del color que ella misma empezó a plasmar a través de la acuarela. Canalizó su entusiasmo por el género poético como alumna del taller de poesía, Polimnia 222, de la Universidad Politécnica de Valencia y sigue, infatigable,  escribiendo versos como quien persigue su estrella...

                                PROMESAS DE AGUA  es la primera edición de un conjunto de poemas escritos, hace unos diez años,  durante una etapa difícil de su vida que le apremió el bálsamo de los versos y que acaba de presentar, en un acto emotivo, rodeada de amigos el pasado viernes , 17 de mayo. En el Taller de su amiga , María de Andrés, ceramista de prestigio reconocido, nos reunimos para compartir esta poesía de altura cuya lectura ella nos ofreció desde su sensibilidad y con el relato de su  propia experiencia  ; esas últimas horas de la tarde  en el patio , rodeados de figuras y objetos artísticos  creaban un ambiente  mágico y proclive a la imaginación...La puesta en escena,  entre sonrisas y abrazos, fue natural y espontánea : el público asistente se dispuso en círculo , acomodado en sillas y bancos , debajo de las ramas de un enorme jazmín ; Antonio Melero, su fiel pareja que, como decimos entre amigos, es nuestro "auténtico promotor de talentos" , la ha ayudado en el proyecto de autoedición del libro y en esta ocasión , como es habitual, se encargó del equipo de grabación y del reportaje fotográfico ; Lucrecia Hoyos, incansable escritora de relatos y poesía, y yo misma , desde mi formación y trayectoria como profesora de Literatura, nos implicamos para la presentación del evento.


                        Dos enlaces factibles con los que poder acceder al blog de Inma Marcos: 

                                               http://dondeinmaguardasuscosas.com/

                                               https://micronauta.com/marchante/


         

     He aquí, pues, mi propio comentario y análisis  con el que contribuí a la presentación del libro :


EDUARDO GALEANO : " La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos y el horizonte se aleja diez pasos más... Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Sirve para caminar ".

En Promesas de agua, tal y como desarrollo seguidamente,  he interpretado dos temas subyacentes que se entrelazan y se funden en un símbolo personal de Inma: " la utopía " e, igualmente,  la idea de   " Ítaca ". 

LA UTOPÍA  viene etimológicamente del griego y significa “NO-LUGAR”. Se suele decir que todo artista crea su propia utopía : ante un mundo que no le gusta, un mundo en el que siente que no encaja, en el que sufre carencias o dificultades ,  el artista crea su propio mundo personal, un mundo ideal donde caben la imaginación, los sueños, la fantasía, la esperanza…ÍTACA, por su parte,   es ese referente literario que, desde Homero en la Antigua Grecia, pertenece a nuestra cultura, nuestro imaginario colectivo, tema recurrente en la Historia de la Literatura.

 Pues bien, desde mi punto de vista, Inma ha creado un símbolo personal : su UTOPÍA es ÍTACA,  su peculiar ISLA , como ella dice muy bien en un poema, “principio y fin “, la meta del viaje que es la vida ;  ese  YO-LUGAR, ese mundo interior , un lugar de bienestar  donde encuentra la energía creativa y el aliento para seguir caminando….


                                                      PROMESAS DE AGUA :

                                      La isla, la utopía de Inma.

 

 La languidez , entre dulce y existencial, de la voz poética parece querer atrapar la vida que azota, la vida que se escapa (los pájaros de paso), y apresar  el tiempo. Lejos de la ciudad, Inma se refugia  en un entorno natural y así crea su propia isla, su singular Ítaca,  que es también un nido en soledad  pero donde ella  se aferra a la vida saboreando los elementos y apresando emociones que invitan a un renacer: el mar, la brisa , el canto de los pájaros, el sol…

Cuando  emprendió el viaje en busca de sus sueños , como Ulises, como todos nosotros - porque la vida es un viaje -,  en su personal travesía  arreciaron tormentas : pérdidas, incertidumbre y un gran duelo pero su nave, aunque se siente flaquear,  se resiste una y otra vez  al naufragio…  El espejo del mar le devuelve los cálidos rostros  de la infancia ; el viento, los aromas del  hogar familiar vacío : le envuelven la nostalgia y la tristeza pero rescatar la memoria le augura un cálido cobijo. En  la oscuridad de la  noche, en la soledad de la alcoba, se oyen los suspiros del alma desgarrada  y , para combatir el miedo al olvido ,   la silenciosa piel se aferra a la caricia de la imaginación para revivir  el rostro y la voz ausentes…

Pero esa misma voz lejana y una nueva luz interior la empujan a izar de nuevo las velas en busca de esas  promesas de agua  . Porque eso son, en definitiva, sus “promesas de agua”: el viaje hacia la isla, la búsqueda de un remanso de paz, la  tierra prometida, la esperanza…


                                                           Sólo escucho el silencio

                                                                       de Ítaca,

                                                           que respira dentro de mí,

                                                             y con ella me embarco

                                                                  en el murmullo

                                                               del vientre que nace 

                                                                       mil veces.


 Inma nos describe un viaje  iniciático con estos versos  que nacen de una poesía de la experiencia: versos libres, cortos , de ritmo ágil, tiradas de diversa longitud que brotan con fuerza y naturalidad, al ritmo de sus impulsos emocionales, con el fin de recrear su propio universo y, sin duda, con afán liberador, a modo de catarsis que la libera de la angustia.

 Introduce elementos de la poesía visual al jugar con las rupturas , alternancias y gradaciones en la disposición de los versos que invitan al lector a la percepción sensitiva de las imágenes recreadas con la palabra : lo etéreo, lo sublime, lo fugaz, lo emotivo. Afanosa en encontrar la palabra exacta y en superar el reto de lo inefable, muestra su capacidad de concisión con un lenguaje culto , muy rico en metáforas y símbolos de  gran fuerza plástica  que recrean un mundo inmerso en la naturaleza , su imaginario particular, su propia utopía . Una naturaleza que cobra vida y protagonismo, un mundo lleno de belleza que se renueva una y otra vez como un ciclo vital, almendros en flor,  pero  donde conviven también el dolor , la duda , el miedo o la muerte, inherentes a la propia esencia humana : el aire nocivo, el río se trastorna, las cañas de duelo, olas que embisten…

Melancolía, desaliento vital , las adversidades de la vida misma  están reflejadas de una forma real pero contenida, apoyándose en los sentidos o en la imaginación, sin  dramatismos pero sí de forma muy conmovedora que logra sacudir y, con ello, implicar al lector. De forma paralela y desde su otra vertiente artística, contribuyen a tal expresividad sus propias acuarelas , las elegidas para las ilustraciones de los poemas :  paisajes acuosos, tierras o jardines otoñales , un faro azotado por el oleaje, una barca sola en la orilla…. en tonos quebrados, gama de grises, tonos fríos o atmosféricos. Pero a pesar de la zozobra, Inma acaba trasladando al lector un mensaje positivo , un aliento de energía y resiliencia; en definitiva, una fuerza vital entrañable  y reconfortante.

                                                                                 Valencia, 17 de mayo de 2024

                                      


Seguidamente, unas instantáneas de una cena anterior , en un primer encuentro más reducido de amigos, con motivo de una primera celebración de la edición del libro de Inma y las respectivas dedicatorias de  los dos artífices de la autoedición : Inma, la autora, y Antonio, el experto en Informática y Maquetación.