MIS RECOMENDACIONES

jueves, 28 de enero de 2021

 

Y EL CUENTO SE HIZO REALIDAD…..


Dedicado a mis alumnos del 1º ESO A   del   IES  PESET ALEIXANDRE  de  PATERNA (Valencia).

 

Dice muy acertadamente Irene Vallejo, en su magnífico ensayo narrativo, El infinito en un junco (el cual describe, a modo de viaje, la historia del libro, desde sus orígenes hasta nuestros días):

 “Si alguien lee para ti, desea tu placer; es un acto de amor… Mientras escuchas con soñadora atención, el narrador y el texto se funden en una única presencia en una sola voz. Y de la misma forma que tu lector modula para ti las inflexiones, las sonrisas tenues, los silencios y las miradas, también la historia es tuya por derecho inalienable. Nunca olvidarás a quien te contó un buen cuento en la penumbra de una noche.”

Así, con esta forma de entregar afecto a nuestros seres más queridos, hemos contado a nuestros hijos, noche tras noche, esos cuentos tradicionales de siempre, los que, a su vez, nos contaron nuestros padres o nuestros abuelos o los que tuvimos que ir improvisando cuando, ya hechizados por la magia de la ficción, nuestros pequeños viajeros errantes en la imaginación nocturna, nos pedían insaciablemente: “otro cuento, otro cuento más…”.

Ese amor que nace del tópico clásico, enseñar deleitando, se convierte en la práctica,   en  todo profesor,  en el afán de despertar, más que  interés  por su materia , si cabe, hasta pasión. Así les leemos los textos literarios a nuestro alumnado pues la literatura nos brinda una herramienta infinita para entregarnos en cuerpo y alma a nuestra labor. Y no me cansaré de repetir que potenciar el deseo es potenciar el aprendizaje: si les gusta lo que les lees con el entusiasmo de quien “vive” esa historia, lo que les recitas con tanto sentimiento, la narración  que has escrito con emoción  para ellos, logras que  ellos deseen “ser como tú” y quieren también agradarte. Y en esa comunicación emotiva y tan humana  se genera la chispa cómplice de la creatividad.

El ansiado Taller de Escritura se hizo realidad: ya les había comentado la idea con anterioridad, pero leerles de forma dramatizada y con pasión ese otro cuento que aparece en este blog ( “La carta”) , producto de un taller creativo llevado a cabo hace algún tiempo con otro grupo de alumnos de su edad, fue, sin duda, encender la chispa del deseo. El proyecto tenía que ser colectivo, convertirnos en un equipo de redacción  solidario y democrático, es decir, a gusto de todos : se trataba de pasarlo bien aprendiendo a escribir, utilizando las aportaciones de toda la clase, una lluvia de ideas en la que intentaríamos conjugar las múltiples opciones.

La estructura del relato requiere un comienzo en el que se sitúen los personajes, el tiempo, el espacio y se introduzca la acción pero esas primeras líneas tienen que captar la atención del lector : de alguna forma, “seducirlo” para que  este tenga interés en seguir leyendo. Ese era el primer gran reto. Con una temática libre, la propuesta fue que cada uno escribiese las primeras líneas de una narración que pudiese “atrapar” desde el primer momento. En la clase siguiente, fueron saliendo uno tras otro a la pizarra y, delante de toda la clase, fueron leyendo su pequeño texto, el cual, para mayor agrado de los oyentes, tenía que hacerse desde una buena lectura.

Triunfaron unas seis propuestas por votación popular, así que intentamos conjugar ideas de unos y otros : les sedujo la temática de la “caza de brujas”, ese relato que nos transporta  a oscuros misterios de un pasado remoto; el relato de aventuras era también muy apetecible desde  la búsqueda de un tesoro o  un secreto ;  el protagonismo de unos niños intrépidos (con los que ellos, obviamente, se identificaban) en un campamento de verano que invita a explorar era su forma de “vivir” la historia….

Todo ello les fascinó y el cuento se hizo realidad…

La página en blanco deja de ser una incertidumbre : ya tenemos el tejido o hilo conductor de la narración pero falta darle forma y resolver ese enigma, misterio, o  secreto que se va a perseguir y revelar en el relato. Los voluntarios van saliendo, uno tras otro,  a la pizarra para ir escribiendo esas líneas que se van construyendo de viva voz, con la concatenación de ideas colectivas de la clase : una algarabía de voces y manos levantadas queriendo hablar todos a la vez porque  están entusiasmados, viajando con la imaginación a ese mundo de ficción, tan singular en cada uno,  en el que cada cual atesora lo vivido y lo soñado, lo que ha visto en el cine, en la televisión, en la red, lo que ha leído, aprendido o lo que le han contado…

No deja de ser una satisfacción, pese a cierto caos y bullicio, oír una voz más potente y dominante,  por encima de las demás,  queriendo  justificar tal desorden:  “¡Profesora, es que estamos viviendo la historia!”.  Y es que están todos impacientes y no respetan  el turno de palabra para expresar sus ideas porque se sienten  “atrapados” por la energía creativa.

 El entusiasmo se desboca  y brotan en tropel los diversos   sustantivos, adjetivos , verbos y sus correspondientes sinónimos: hay que pulir las descripciones y otorgar dinamismo a la narración sin caer en las repeticiones. Paralelamente, el equipo de redacción, es decir, todo el grupo,  ha de estar alerta con la  ortografía , con la adecuada puntuación,  la correcta construcción de la oración, al uso adecuado de los tiempos verbales, la separación en  párrafos porque la profesora les va preguntando,  los va guiando y también aportando léxico nuevo  : la clase de ortografía, semántica  y gramática no puede ser más efectiva y placentera. Todos los alumnos, una vez  corregidas las líneas escritas en la pizarra, van copiando  el cuento en su cuaderno;  algunos especialmente aplicados se convierten espontáneamente en recelosos vigilantes de todo lo escrito para detectar posibles repeticiones o incoherencias.

El cuento avanza y en cada clase, antes de continuar,  se relee en voz alta todo lo que se ha escrito con anterioridad  porque la coherencia requiere una elaboración  lógica de las ideas y no dejar cabos sueltos. Es  la tarea más difícil para ellos : en sus mentes aún infantiles, máxime cuando han crecido rodeados de pantallas,  en un mundo dominado absolutamente por la imagen, la confluencia de realidad y ficción es totalmente natural.  Sin embargo, se dan cuenta de que  la situación real de las posibles aventuras  de unos niños en un campamento de verano de hoy en día choca con ese mundo mágico, azaroso y oscurantista lleno de brujería y hechos terribles  que tanto éxito han tenido a través de la literatura o el cine. Una labor individual ( cada uno tuvo que redactar, como tarea, unas líneas finales en casa) puesta  luego en común, contrastada y  muy debatida dio lugar al desenlace que no dejó por ello de tener ese componente sobrenatural que tanto les agrada – finalmente, la literatura también es evasión – pero dotado de esos valores en que los vamos educando y que les hizo sentirse felices: el triunfo de la bondad sobre la maldad humana  así como  el amor  y respeto hacia la naturaleza.


 

                           El    secreto   del   bosque

 

Érase una vez un campamento que se encontraba cerca de un bosque tenebroso y maldito donde solo se oía el espeluznante ulular de una lechuza….

            La maldición se remonta al pasado, cuando la caza de brujas estaba permitida. Vivía en el lugar una joven muy bella y adinerada que tenía, por ello, muchos pretendientes hasta que un día los algunos pensaron que su belleza y riqueza procedían de oscuros pactos con el diablo. La quemaron en el bosque y, antes de morir, entre gritos de dolor y rabia, dicen que echó una maldición que perduraría en ese lugar….

            Era una plácida noche de verano en el monte, el último día de vacaciones en el campamento cuando también el verano llegaba a su fin. Pasada la medianoche, aún quedaban algunas brasas en la hoguera alrededor de la cual todos los niños y sus monitores habían celebrado con tristeza la despedida. Un pequeño grupo de niños traviesos, deseosos de llevar a cabo su última aventura secreta, salieron sigilosamente de sus cabañas mientras el campamento dormía y se encaminaron hacia  el bosque.

            No se veía nada entre las sombras fantasmagóricas que las ramas negruzcas de los árboles proyectaban. Cuando ya llevan un buen rato caminando y jugando a un tiempo al escondite con el aliciente de la oscuridad y la frondosa vegetación… Allí, donde las noches son oscuras y el peligro acecha desde hace siglos en cada rincón, oyeron unos pasos apresurados seguidos de unos golpes semejantes a los de un hacha… Una chica alta y rubia, la que encabezaba el grupo, se detuvo pues se habían adentrado mucho y la oscuridad se apoderaba del entorno:

-¿Estáis seguros de esto? –dijo, manifestando su propia incertidumbre-. Puede ser que esto sea peligroso…

-¿Qué pasa, tienes miedo ahora, Valeria, cuando has sido tú la que ha tenido la idea? –comentó  Lucas, cuyos ojos brillaban con ansia de aventura-.

-Pues, claro, ya que hemos llegado hasta aquí…-intervino Diana, una chica de pequeña estatura y pelo oscuro-.

-Está bien, si insistís tanto….-. Valeria tomó aire y siguió caminando.

De repente, estalló una gran tormenta y una cortina de agua impedía ver más allá. En ese mismo instante, cayó un rayo que iluminó el bosque. Los árboles estaban calcinados, como si un incendio los hubiera devorado. Valeria pudo ver cerca una casa abandonada y, cuando se giró para avisar al resto, observó que, del grupo de cuatro niños que iba más rezagado detrás, el más pequeño de ellos había desaparecido mientras los otros tres, asustados, miraban en todas las direcciones. A su señal, echaron todos a correr para refugiarse en la casa. Aunque derruida e invadida por la maleza, pudieron resguardarse bajo una vieja techumbre. Allí, entre escalofríos, acabaron confesando ahora su miedo. Valeria callaba mientras Lucas y Diana mostraban su arrepentimiento. Mateo, el más mayor del grupo, quiso tranquilizar al resto de intrépidos expedicionarios y les dijo que se quedaran allí resguardados mientras él regresaba al campamento en busca de ayuda.

Pocos minutos habían transcurrido cuando un nuevo rayo se precipitó muy cerca y entonces vieron cómo, frente a ellos, un árbol enorme era abatido. Horrorizados, los cinco se apretaron unos contra otros buscando calor y cobijo; así, acurrucados en el suelo, pasaron unas horas que les parecieron larguísimas hasta que fue cesando la tormenta. Entonces se apoderó de ellos un verdadero terror que los paralizó; la corteza del árbol caído se había desprendido y sobre la madera ennegrecida se podía leer una inscripción con letras rojas humeantes:

 

                        Tras mi muerte,

                        Caerá algún día una tormenta tan fuerte

                        Que los árboles se estremecerán

                        Y todo habitante desaparecerá….

                        Y cuando penséis que os he dado un respiro

                        Pintaré el bosque de un rojo encendido….

                                                      V

Valeria se sintió nerviosa e impresionada por esa letra final que le recordó la curiosa señal que ella tenía como marca de nacimiento junto a su corazón, la única en su familia. Al instante recordó la pesadilla tantas veces repetida que la atormentaba desde hacía un tiempo en sueños: veía a una bella mujer de ondulada melena rubia y vestido rojo vaporoso que le pedía ayuda y que, gritando, le decía que había sido condenada injustamente. Lucas y Diana la miraron asombrados pues Valeria se había quedado completamente pálida y con la mirada fija en esos terribles versos …. Se produjo un silencio sepulcral como si también el bosque se hubiese quedado sin aliento… Cuando miraron a su alrededor comprobaron que los otros dos niños también habían desaparecido.

Nuevamente, el sonido de unos golpes bruscos, no muy lejos, llamó su atención y aumentó su temor pero sentían la necesidad de adentrarse en el bosque en busca de respuestas. Se tuvieron que armar de valor y así, con las primeras luces del alba, los tres,  cogidos de la mano, fueron siguiendo un tortuoso camino. Acercándose lentamente medio escondidos entre los arbustos, fueron vislumbrando una figura musculosa de larga barba y cabellos blancos que manejaba una enorme hacha con la que cortaba un poco de leña junto a una cabaña. Tenía un aspecto tranquilo y este, al entrever esos rostros asustados, les dedicó una bonita sonrisa y unas dulces palabras que les inspiraron confianza de manera que aceptaron su invitación cuando les propuso entrar en su humilde casa de madera. Les ofreció un chocolate caliente que no dudaron en aceptar pues estaban destemplados y hambrientos   después de tan angustiosa noche. Procuró tranquilizarlos cuando le contaron la terrible noticia de la desaparición de varios compañeros y que también estaban muy preocupados por Mateo quien y hacía unas horas que se había ido en busca de auxilio. Él les aseguró que en el bosque existía un alma protectora…

Valentín, que así se llamaba el anciano, relató a Valeria, Lucas y Diana, muy atentos alrededor del fuego, una historia increíble y que conocía muy bien ya que un antepasado suyo había sido el afortunado pretendiente que logró casarse con la hermosa Victoria. El guardián del bosque, pues así era conocido en el pueblo cercano, llevaba años viviendo en soledad desde que falleció su esposa. Les contó que, siendo niño, su abuelo, antes de morir, le entregó un manuscrito que contenía el diario de Victoria, esa joven que sufrió persecución injustamente.

Mucho tiempo atrás, Victoria vivía en un precioso palacio en el bosque y dedicaba toda su riqueza así como las labores de sus sirvientes a cuidar la vida: proteger los árboles y los animales de todos los seres destructivos y de los cazadores furtivos que merodeaban muchas veces por los alrededores. Además, ella tenía poderes mágicos y era conocida en la comarca por ser, más allá de la guardiana del lugar, la que también curaba a personas y animales de todo tipo de dolencias.  El bosque era entonces un hermoso paraje donde reinaba la felicidad.  Un pretendiente obsesionado con ella que tenía mucho poder y contaba con muchos aliados, en un arrebato de celos cuando ella no aceptó su oferta, planificó una horrible venganza: como era de todos sabido que  Victoria le hablaba a diario a esa naturaleza que tanto amaba, fue divulgando que era una bruja y esa mala fama se extendió entre sus enemigos envidiosos.  Frente a las pobres gentes del lugar que clamaban su inocencia, fue injustamente condenada. Sus verdugos, antes de ajusticiarla, fueron los que grabaron aquellos versos maléficos  como queriendo poner a la vista de todos una prueba de su maldad.

A todos les impresionó y conmovió la desdicha de la pobre Victoria pero fue Valeria quien, en el fondo de su corazón, encontraba ahora un sentido a la llamada de la misteriosa mujer de sus sueños…. Y mientras ella, Dana y Lucas escuchaban tan emotiva narración, los niños que ellos creían desaparecidos, se habían simplemente perdido pero, en su desorientación, habían oído y seguido una dulce voz ….

Valentín les propuso iniciar juntos el camino hacia el secreto del bosque…. Caminaron sin descanso en ese valle desolador de árboles calcinados....




Finalmente, llegaron a una estrecha senda que él iba despejando delante, apartando la abundante maleza y lianas que la ocultaban . Llegaron a un vasto claro donde se erguía un palacete blanco  escondido entre los ramajes desnudos de los numerosos árboles centenarios que lo rodeaban …. No se oía un alma… Parecía que se hubiese detenido el tiempo… La vieja puerta dorada de acceso principal empezó a emitir algún destello con los primeros rayos de sol y se abrió sola como si alguien los estuviese esperando…Sin embargo, no hallaron a nadie al entrar… Estaban todos callados, como habiendo llegado a un mundo mágico que les producía mucho bienestar: se sentían ahora reconfortados.

 Valeria sintió un impulso interior y tomó la delantera: en el interior contempló, extasiada, un jardín de enormes plantas exóticas de las que emanaban perfumes orientales… La siguieron todos boquiabiertos: sin duda, estaban en el palacio encantado de la maga Victoria… Descubrieron un pasadizo secreto iluminado con antorchas que los condujo hasta un pequeño santuario; como estaba casi en penumbra lo primero que vieron fue un gran espejo ovalado en la parte frontal, apenas iluminado por unas velas. Cuando sus pupilas se aclimataron a la atmósfera, vieron entonces a los otros tres compañeros, a los que creían fatalmente desaparecidos así como a Mateo, sentados en el suelo, mirando con embeleso el misterioso espejo … Y lo cierto es que en él no se reflejaba ninguno de los presentes pero, como en un dibujo difuminado, se apreciaba la figura de una joven con un vestido largo, envuelta entre velos flotantes de color rojo;  se destacaba, con fuerza, la expresión triste de un pálido rostro alrededor del cual ondulaba, como acariciada por el viento, una abundante cabellera rubia y en él brillaban las lágrimas que derramaban sus dos grandes ojos azules…

Valeria se situó frente al espejo y su mirada se cruzó intensamente unos instantes con la del espectro de Victoria mientras los demás permanecían en silencio y sobrecogidos por la extraordinaria escena…. Supo al instante que, por algún caprichoso azar del destino, ella era la elegida y lo que tenía que hacer:  como abrazando a Victoria, en un gesto de amor y comprensión, oprimió con su pecho el espejo y los dos corazones se unieron como los de dos almas gemelas…. El semblante de Victoria cambió al instante: su rostro, sonrosado ahora como el de un ángel y  su dulce sonrisa expresaban una gran paz. Su figura, revestida ahora de un vaporoso vestido blanco, se elevó majestuosamente y en su transparencia de velos flotantes como alas, se fue diluyendo a través de la cúpula del santuario hacia el cielo. Salieron todos apresuradamente para,  finalmente, verla, por última vez, deslizarse entre las nubes…

Todo lo que aconteció después fue un gran estallido de alegría : un sol radiante iluminaba el jolgorio  de los abrazos entre los niños y Valentín celebrando la justa reparación que Victoria merecía;  felicitaron a Valeria por haber acabado con el terrible maleficio secular. La vida en el bosque volvió a renacer : de los  árboles  empezaron a brotar nuevas ramas y de ellas, a su vez,  una abundante hojarasca  mientras  los pajarillos cantaban saltando de rama en rama y el suelo quedó sembrado de cientos de flores silvestres  . Y así, felices, contemplando este magnífico espectáculo mágico,  emprendieron el regreso al campamento, guiados por Valentín quien, junto a Valeria, encabezaban la entusiasta expedición.  Y cuando pasaron delante de aquel fatídico árbol en cuyos restos habían descubierto la falsa maldición, este se había convertido  ahora en un joven  tronco blanquecino del que crecían  nuevas ramitas con hojas;   en él leyeron  ahora una nueva inscripción :


                                    La maldición rompisteis

                              Y la vida al bosque devolvisteis….

                            Victoria


              En letras verdes : del color de la naturaleza, del color de la esperanza….




 

        

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